jueves, 17 de diciembre de 2020

El baúl de los recuerdos (61) - El retorno del Jedi... del AJEDREZ (37)

24ª partida.- Sábado, 24 de Octubre de 1992.

Tras su tercera solicitud de descanso, en este caso debido a un fuerte resfriado, Boris Spassky reanudaba aquel día el Match, con la disputa de la 24ª partida.

Reseñar lo que tantas veces admiramos de Bobby Fischer: Todavía el genio del Ajedrez, el mejor y el más incuestionable de todos los ajedrecistas de todos los tiempos, no había solicitado descanso alguno (!?).

Así era Fischer. Puro. Cristalino y fortísimo ajedrecista y con un espíritu de lucha que ningún otro gran campeón ha tenido jamás. Ni antes de él, ni después de él. ¡Que conste en acta!.

Realzado este importante aspecto de la historia, como realmente corresponde, vimos que la 24ª partida traspuso a una Variante del Dragón de la Defensa Siciliana, en donde Bobby (jugando las piezas negras) no tuvo demasiados problemas para lograr el empate final, aunque el mismo, como siempre ocurría cada vez que jugaba el genio, se produjo tras cuatro horas y media de juego.

Para Fischer jamás existieron las sonrojantes tablas de salón...

Veamos lo que contó entonces la principal prensa española, sacada de mi docto "baúl de los recuerdos", pues queridos amigos, las cosas se cuentan y se aproximan a la verdad, sólo cuando se tiene conocimiento de causa:

(Para ampliar los recortes y poder leerlos bien, haga "click" sobre los mismos)

Este es el típico librito con el que se experimenta placer, 
con Euwe comparando a Fischer (fundamentalmente) con 
Capablanca, con Alekhine y con Lasker

Fischer también era un gran psicólogo y le gustaba ganar en todos los frentes y no sólo en el marcador. Ganaba también ¡3 a 0! en descansos:





Aquella ventaja de Spassky fue muy difícil (por no decir, imposible) de concretar:





De batalla posicional calificaba nuestro "añorado" gran periodista de Ajedrez (entre otras muchas cosas), Román Torán:



La ralentización "real" se producía en todos los demás matches, menos en éste:






Y como casi siempre, cerramos crónica, con los análisis del programa informático THE KING:



Estimados lectores, la forma de ser de Bobby Fischer, practicando con su filosofía del esfuerzo, se convirtió para todos nosotros, sus fieles seguidores y ante tanta oscuridad que nos rodeaba... en el ¡amanecer de nuestras vidas!:


Angel Jiménez Arteaga
aarteaga61@gmail.com

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